El Centro Social Trilce secunda la huelga feminista del 8 de marzo

PORQUE nos faltan las mujeres que han sido asesinadas, 99 feminicidios  en 2017 y nueve en lo que va de 2018: NI UNA MENOS, VIVAS NOS QUEREMOS

La  convocatoria de una huelga feminista parte de un movimiento internacional, va más allá de lo que se identifica como paro laboral. Persigue alcanzar otros trabajos y espacios como son: el de los cuidados, el consumo,  la vida asociativa y estudiantil.
Cuestionamos y denunciamos el modelo heteropatriarcal  y neoliberal, cuya  lógica del beneficio y la acumulación están en la base de fuertes desigualdades sociales, en las relaciones de poder,  la destrucción de los recursos y condiciones necesarias para una vida digna. Muy al contrario, apostamos por otros modelos de vida, por otro mundo distinto y opuesto al modelo racista, heteronormativo y depredador con el medio ambiente.

Unidas a las mujeres que defienden los derechos humanos y la tierra en el proceso de transformación de la sociedad, la cultura y las relaciones; queremos ocupar el espacio público y reafirmar la fuerza política de las mujeres, lesbianas y trans para preservar el planeta en que vivimos.
Todas formamos parte de las luchas contra las violencias machistas, por el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, por la justicia social, la vivienda, la salud, la educación, la soberanía alimentaria y la laicidad, contra el extractivismo y los tratados de libre comercio.
El 8M es el símbolo de la  resistencia individual y colectiva frente a las distintas formas en que el patriarcado manifiesta sus privilegios.  Por ello pararemos nuestro consumo, el trabajo doméstico y los cuidados, el trabajo remunerado y nuestros estudios. Lo haremos tomando las calles.

Porqué…

  • PORQUE nos faltan las mujeres que han sido asesinadas, 99 feminicidios  en 2017 y nueve en lo que va de 2018: NI UNA MENOS, VIVAS NOS QUEREMOS
  • Porque la legislación vigente es ineficaz y los recursos contra las violencias de género continúan siendo insuficientes. El recorte del 41% en ayuda a la investigación sobre estudios de género, feminismo e igualdad supone un retroceso en las políticas de igualdad  y de protección a las víctimas.
  • Porque la aplicación de políticas neoliberales implica graves retrocesos en nuestros  derechos.  Los recortes en sanidad, servicios sociales, educación y dependencia se hacen a costa del trabajo y el tiempo de las mujeres que se ven afectadas  en sus condiciones de vida y salud.  Padecemos una superior tasa de desempleo, dificultades para  conciliar empleo y vida familiar, reducción del  gasto en servicios públicos en cuidado infantil y ayuda a la dependencia.  La OIT alerta de la creciente feminización de empleos de bajo salario y  empleos precarios.  Estas condiciones hacen que se dispare la  tasa de pobreza infantil y población femenina en riesgo de exclusión social.
  • Porque hay que acabar con la  brecha salarial del 23, 5%.
  • Porque miles de mujeres sufrimos malos tratos por parte de nuestras parejas o exparejas y se cuestiona nuestro testimonio cuando hemos sido agredidas. Por las especiales condiciones de desprotección frente a la violencia sexual de las mujeres migrantes. Porque no podemos ocupar espacio público, de ocio, la noche, sin vivir experiencias de acoso y hostigamiento por quienes consideran estos espacios un territorio masculino.

Para…

  • PARA que se considere la violencia machista como una cuestión que atañe a toda la sociedad y  se visibilicen las diferentes causas, los distintos niveles y dimensiones de las violencias.
  • Para que se promueva de manera efectiva una educación afectivo-sexual que eduque a las niñas y los niños en contra del modelo de masculinidad violenta, posesiva y dominante y se pongan en marcha medidas  que   favorezcan  cambios culturales, que impidan naturalizar las violencias sexuales y faciliten las relaciones saludables.
  • Para que la perspectiva feminista  se incluya en el  currículo académico y  sea transversal  a  todas las disciplinas y materias escolares.
  • Para  que el trabajo reproductivo, doméstico y de cuidados –que está en el centro de la sociedad-  deje de ser ignorado,  se visibilice y se redistribuya  en condiciones de corresponsabilidad de todos y todas, de la sociedad y del Estado.
  • Para facilitar una cultura que genere entornos de lo comunitario, las relaciones vecinales, la gestión participativa, el uso compartido de bienes y espacios públicos para construir redes de apoyo mutuo. Una ciudad segura para todas, pensada desde una perspectiva de género.

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